2001 TOCANDO EL CIELO
Como presidente de Natura Bissé, me cogió muy por sorpresa en abril de 2001 la llamada de la Embajada Británica en Madrid recabando datos de la empresa porque los almacenes Harrods estaban interesados en tener los productos de nuestra marca en su establecimiento.
Cuando a las pocas semanas se cerró la operación en Londres,la pregunta que quedaba en el aire era obvia. ¿Por qué Harrod deseaba vender Natura Bissé en sus almacenes?
Las respuestas fueron claras. En primer lugar, la onda expansiva del éxito de ventas de la marca en EE. UU. había llegado hasta Londres y los turistas americanos pedían Natura Bissé. En segundo lugar, sabían que la línea de cosméticos NaturaBissé era muy completa, de gran calidad, y la consideraban una marca de cosmética emergente y deseada. Por último, la señora Al Fayed era fan de Natura Bissé, compraba los productos en Nueva York y los deseaba en su tienda. Definitivo .
Recuerdo que el dia que junto con mis hijas Verónica y Patricia, ejecutivas de la empresa, hicimos la presentación de la marca a los directivos de Neiman Marcus en Dallas, las tiendas mas exclusivas de EE.UU., los jefes de compras quedaron gratamente impresionados y aceptaron de entrada comercializar la nueva marca, condicionándolo sólo a tres meses de prueba a realizar en su tienda de Houston.
La prueba que se hizo en su tienda de Houston fue todo un éxito. Durante las dos primeras semanas de lanzamiento, se vendia cada día lo que las grandes marcas vendían a lo largo de toda una semana. A la vista del éxito, la dirección de Neiman Marcus nos pidió que entrásemos inmediatamente a vender nuestros productos en 10 tiendas más (San Francisco, Beverly Hills, Fashion Island, San Diego, Las Vegas, tres en Dallas, Atlanta y Miami). Definitivamente nos quedábamos.
El éxito al finalizar el primer año fue tal, que hizo que en los años siguientes nos pidieran que entrásemos en todas las tiendas de Neiman Marcus, un total de 40 incluyendo su famosa tienda de Honolulu (Hawai) y la de Bergdorf Goodman en la 5ª Avenida de Nueva York-
En noviembre de 2009, Leonard Lauder, presidente de la multinacional cosmética Estée Lauder, nos invitó a comer a mi hija Verónica y a mí en Nueva York porque quería conocer a los directivos de aquella empresa cosmética de España que le estaba compitiendo tan bien en EE UU.
Fue un encuentro muy amistoso y de mutuo interés. Ese día me di cuenta de que realmente Natura Bissé había entrado y había sido aceptada en la división de honor de las marcas mas exclusivas de la cosmética del mundo.
Y aquí salta la gran pregunta: ¿cómo pudo ser que una marca desconocida totalmente en América hacía pocos años y de una empresa familiar que no era una multinacional y de un país que para ellos también era medio desconocido, triunfase de golpe en un mercado tan competitivo y dominado desde hace años por las grandes marcas cosméticas más exclusivas del mundo y sin haber invertido ni un solo dólar en publicidad? La respuesta sólo era una: la calidad del producto.
Quien probaba Natura Bisse se enganchaba. Natura Bissé funcionaba. A nuestras clientas les preguntaban qué se habían hecho en la cara que la tenían tan maravillosa. La respuesta era siempre la misma: utilizaban Natura Bissé, era su secreto.
Karen Kats, la presidenta ejecutiva de Neiman Marcus, me confeso un día hace años que jamás hubiese imaginado que una empresa de nuestras dimensiones fuera capaz de producir y lanzar al mercado productos cosméticos tan innovadores, cuando ella creía que esto sólo lo podían hacer las grandes multinacionales del sector.
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Cuando en el 2001 entramos en Harrods, no había sitio para nosotros en el White Hall donde estaban las grandes marcas de cosmetica. Nos situaron en el Beauty Apothecary Room, una zona secundaria anexa al White Hall. Se nos dijo que si cumpliamos el presupuesto de ventas se nos trasladaría. Y así ocurrió. En seis meses, aprovechando la remodelación que se hizo del White Hall, se nos trasladó y se nos puso en una zona prominente al lado de las grandes marcas.
El día de la inauguración, el 31 de octubre de 2002, estando todos los presidentes de las distintas compañías de cosmética reunidos con el Señor y la Señora Al Fayed, la Directora de Belleza y Moda dijo una frase que realmente nos impactó a mi esposa y a mí: “Aquí están reunidas hoy las 26 principales compañías de cosmética del mundo”. Allí estaba Natura Bissé. De la nada al infinito. Fue realmente emocionante.
1974 SURGIENDO DE LAS CENIZAS
A mis 45 años, en 1974, después de haber dejado la empresa americana Wrigley, debía rehacer mi vida personal buscando un nuevo trabajo. Venía de presidir una filial americana en España. Ya sabía inglés y había viajado por muchos países. Llevaba conmigo un buen currículum y tuve varias opciones.
La empresa catalana que me ficho tenía una filial en dificultades y me propusieron remontarla. Esa filial se dedicaba a hidrolizar proteínas del colágeno y de la elastina, muy útiles para enriquecer piensos de alimentación animal, ya que el precio de la soja estaba por las nubes.
Cuando al cabo de un tiempo el precio de la soja se normalizo surgió el milagro. Comprobé casualmente que las manos de los obreros que tocaban los aminoácidos presentaban una suavidad inusual. Inmediatamente supuse que aquellos aminoácidos naturales en forma libre del colágeno, de la elastina y de la queratina podían tener alguna propiedad cosmética vía tópica.
Encargué a un químico cosmético y a un doctor dermatólogo, ambos amigos míos, que realizasen un test de efectividad incluyendo estos hidrolizados en una crema cosmética, para conocer su eficacia y su comportamiento. El test fue todo un exito.
Los dermatólogos certificaron en un documento el sorprendente resultado de la prueba y me recomendaron que me dedicara a fabricar y vender la crema con esos principios activos tan efectivos , pero yo entonces no les hice caso.
En ese momento se produjo otro hecho inesperado e insólito. Se cerraba la empresa dejándola en su mínima expresión. Todos los directivos fuimos despedidos. Yo firmé el finiquito y recibí la correspondiente indemnización el 17 de enero de 1979. Ese día yo cumplía 50 años.
Despedido, al paro. Nunca me había podido imaginar que un día acabaría en el paro, y menos a mis 50 años. Aquello era inasumible. Me rebelé.
En 1979, se cernía una gran crisis en España. Proliferaban las suspensiones de pagos, se cerraban empresas, se despedía personal y el paro aumentaba de forma espectacular como nunca había ocurrido en España. Las perspectivas eran aterradoras. Encontrar trabajo a los 50 años en estas circunstancias se me hacía imposible. ¿Cómo salir adelante? Con esposa, cuatro hijos ya en sus 7, 10, 11 y 15 años yo no sabia ni a donde ir ni qué hacer. Yo no podía ver sufrir a los míos.
Como Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevo, juré no volver a trabajar nunca más para terceros y me dije: “Pongo a Dios por testigo que no trabajaré nunca más para otros. Crearé mi propia empresa y empezaré de cero”.
Mi esposa lloraba desconsolada ¿No iba a tener un sueldo a fin de mes? ¿Cómo íbamos a vivir? Lógico. Para ella montar una empresa propia era un salto al vacío. Y realmente lo era, pero no teníamos otra alternativa.
Decidí poner en marcha aquel consejo que me habían dado. Fabricar y vender productos cosméticos. Y así se hizo. Por algo se debía empezar.
El día 7 de junio de 1979, se constituyó ante notario la nueva sociedad. Nacía Natura Bissé International S.A. Toda una incierta aventura por delante.
Ese dia iniciamos ese maravilloso proyecto, con coraje, con pasión, con ilusión y con mucho esfuerzo, superando toda clase de obstáculos hasta hoy.